miércoles, 16 de marzo de 2016

Deadpool



Esto... 
A decir verdad... nunca sé con certeza cómo abordar el inicio de una reseña, pero en este caso menos aún. Quizás deba empezar con algo así como rompedor del estilo "Deadpool hará que vuelvas a tener fe en las personas con un escroto en la cara", o más bien: "Deadpool es la película de mierda más violenta de la historia", igual algo como "Reynolds la trae cargadita para ti" sea más acertado...


Nada más alejado de la realidad, muchos hemos sido víctimas de una campaña publicitaria extraordinaria, no lejos de titulares como los de arriba, y que ha asegurado el éxito de una película que gente más recatada no se hubieran planteado ver en ningún momento. Porque, de los millones de espectadores all around the world, ¿cuántos conocían realmente a Deadpool? En mi caso, sólo conocía sus poderes, sus niveles de obscenidad y aquello de lo que todos hablan con locura como si fuera la primera vez que se hace en el cine; ¡Deadpool rompe la cuarta pared! (Añadan emoticono de El Grito de Munch aquí). Pero Deadpool nos ha llevado al cine, nos ha mirado a la cara para reírse hasta de nosotros, ha cargado su película de violencia y ¡ha dejado satisfechos hasta a los críticos más conservadores!


Desde el principio, la película nos advierte de que no es una historia de superhéroes más. Sus créditos, además de acrobáticos, son divertidos como pocos, referenciando a sus personajes con descripciones vagas y canallas hasta llegar a los guionistas y definirlos como "Los auténticos héroes". En esto último estoy totalmente de acuerdo; la sucesión de chistes y violentas coreografías queda "de muerte". El espectador queda impresionado por el descaro que muestra la película en todo momento rompiendo todos los moldes de rectitud moral, trasgrediendo los límites de violencia que -en ocasiones- sólo el cine B se atrevía a trasgredir, y poniendo en juego la inteligencia del propio espectador al disfrutar de un entretenimiento tan absurdo, ágil y grotesco en muchos puntos. Pero, al final y al cabo, eso es lo que Deadpool aporta en sus cómics y eso es lo que el equipo de la película ha plasmado a la perfección.



Todo esto nos lleva a una idea básica; el gran acierto de Tim Miller y Reynolds no es otro que su atrevimiento a la hora de representar el cómic -atrevimiento que no vimos en otras adaptaciones como las de Kick-Ass. Aún así, el hecho de que Marvel (esa productora que parece hacer las delicias de todo friki en los últimos años, capaz -por desgracia- de acaparar la atención mediática) diera carta blanca a un proyecto en el que el héroe no es héroe -sino todo lo contrario- y el personaje enmascarado es un cínico de esta envergadura no deja de sorprenderme. Han dado una vuelta de tuerca a su humor más fresco -el que veíamos en su mejor película, 'Guardianes de la Galaxia'- para llenar la pantalla de ironía y chistes guarros, restringiendo la entrada a un público menor y haciendo a los mayores dar palmas al ver algo que sólo un adolescente en su época más 'salida' podría haber escrito.



No sólo su publicidad fue convincente, sino que la propia película consiguió mejorar las expectativas. Eso sí, en caso de que tengas dudas sobre algo, o cualquier decisión de guión te parezca mal, ten algo en cuenta; a Deadpool le da absolutamente igual, porque Deadpool se ríe de ti, se ríe de sí mismo, de sus productores, de otros personajes, de su presupuesto, del resto de sagas con sello Marvel, incluso del propio Reynolds... Y cuando Deadpool hace eso, nosotros disfrutamos.






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